dimecres, 21 de desembre de 2011

Los santos inocentes

El Jordi deja caer su quinta copa sobre el cenicero donde descansa el último yesmoke italiano que he conseguido extraer de mi cazadora. Pensaba fumármelo en la calle poco después, pero no lo haré. El Jordi, por su parte, piensa que volcando su copa y vertiendo parte del contenido de la misma sobre la mesa y el suelo hará que la Noelia, la nueva y jovencita camarera del bar, corra hacia nosotros para recoger los cubitos de hielo y limpiar la situación y así es.

Lo que ninguno de los dos pensamos es que, mientras la Noelia se agacha para recoger la fechoría, vamos a tener el placer de contemplar la raja de su culo y el tanga rosáceo que, veloz, escapa de sus tejanos clavándose en nuestras retinas. La verdad es que la Noelia está bastante más buena que Xavi, pero ambos dejamos de contemplarla a ella para dar paso al entusiasmo sincero por el de Terrassa que, según indica el árbitro, acaba de ser el autor del segundo gol de la mañana en Tokio tras que Dios hiciese el primero.

El Jordi no tarda en decirme que lleva dos meses sin echar un polvo y que tiene la sensación de que van a explotarle las pelotas. Tardo yo más en contestar cuando me pregunta, acto seguido, si he vuelto a ver a la Helena, la hermana del hijo de puta del Gerard y es que es mencionarme a la Helena y el prepucio me hace cosquillas. La semana pasada fue la última vez que visité su casa y con ganas se quedó de morderme la polla. Desde que el Jordi me insistiera en que ya había llegado el día de abandonar su domicilio, dejándome tirado, no me apetece contarle gran cosa. Muestra mucho interés en conocer cómo fue mi reencuentro con la mama y mi vuelta a casa pero le dejo muy claro que eso son cosas mías.

Quiere que nos corramos una juerga tras el partido y quiere que lo hagamos también en el coñete de un par de rubias que supuestamente conoció en Sabadell el mes pasado, pero yo me niego a acompañarle. Guardo en el bolsillo derecho de mi cazadora el sobrecito transparente con la cantidad de dosis que la Helena está esperando, seguramente con impaciencia, puesto que soy el único que en las últimas semanas se pasea por su casa. Me aseguro que ahí sigue estando el sobrecito y me froto las manos pensando en lo que se avecina.

Cuando Guardiola realiza el primer cambio desde el banquillo y entra al césped Mascherano, el Jordi se aventura en pronosticar un posible resultado final y, antes de que yo pueda aportar algo al respecto, ya ha dado paso a su infinita fe en el Pep y ha sentenciado

Et vas fixar en l'equip titular, nen? El 2, el 22 i la Masía que els va parir.

Salimos a la calle. El 0-4 se ha consumado y el Barça ha sido proclamado nuevamente como campeón del Mundial de Clubes. Vuelvo a negarme ante el empeño del Jordi en que vayamos a Sabadell y me separo de él en la esquina más próxima, asegurándome de que tomamos caminos opuestos. Saco la cartera de mi bolsillo y cuento el dinero que me queda en efectivo, dado que ya son 2 las veces en que la Helena me deja amodorrarme en su cama y después salgo de allí sin un euro. Introduzco sabiamente el billete de cincuenta euros en mi calcetín izquierdo, los cuales no abandonaré, y dejo el restante billete de diez detrás del par de décimos de lotería en el interior de la cartera que me regaló la mama.

Nada más llegar al portal y según estoy pulsando el botón del piso, me llevo a la boca un chicle de menta. Me gusta hacer pompas mientras la Helena se droga y yo estoy persiguiendo con los ojos sus pezones deseando que termine y me deje por fin retorcérselos. Curiosamente, la Helena se deja dar por culo pero no consiente que se le digan guarradas y es por lo que encuentro conveniente tomarme un par de días para estudiar esta situación y lograr convencerla. Antes del día 28 estoy seguro que volveremos a vernos.

divendres, 2 de desembre de 2011

dijous, 24 de novembre de 2011

El gallinero


La Debora era una guarra ya de cría y de eso no hace mucho porque la nena estará ahora rondando los diecinueve añitos. Con sus pendientes de aros de oro, su tatu en el cogote con un código de barras de vete a saber qué, los leggins negros todo brillantes y apretados y esa tos mañanera de haberse puesto fina de porritos la noche anterior, la Debora entra en la oficina tras haber dejado en casa de sus padres a la cría, su hija, la nena, que se llama Desiree y a la que la Debora trajo al mundo con dieciséis añitos, tras haberse cruzado en el asiento trasero de un 305 azulón más tuneado que la mare que el va parir con el Chema, un garrulo poligonero sin oficio ni beneficio que le comió el tarro a la Debora contándole milongas del tipo; podemos hacerlo sin condón tía porque me he hecho hoy dos pajas que pim que pam y si me corro dentro no pasa nada porque mi leche ya no valdrá pa ná y fijo que no te quedas preñá tía. Pero la capacidad anticipatoria del Chema brilló por su ausencia y la dejó preñada; con lo que el chaval se piró al sur porque el trabajo estaba fatal por su zona, decía, y lo cierto es que nunca se ha vuelto a saber nada de él, de su leche rica en grasas pese a los que pim que pam previos ni de su mierda de capacidad anticipatoria poligonera.

La Debora ya era gilipollas con quince años porque a los catorce dejó el cole para ponerse a trapichear con rulas en la Zona Hermética de Sabadell los viernes y sábados por la tarde en las esquinas de las discotecas. Con diecinueve añitos la Debora sigue siendo gilipollas, ya apuntaba maneras, porque nunca se ha parado a leer el periódico ni nada. La Debora sólo se para delante de un escaparate para mirar botines qué monos y lo máximo que lee es el Marca de su padre cuando ha ganado el Madrid; y más que leerlo lo hojea fijándose sobretodo en las fotos de Cristiano gesticulando mientras da rienda suelta a su humildad portuguesa intrínseca.

La Debora es adicta a los yogures televisivos que diariamente emite Telecinco. Los digiere sin hacer la digestión de lo papillosos que son. Y alguna noche se mira el Punto Pelota de Intereconomía para echar unas risas con los putos catalanes y el Guardiola éste que es un paradete no como MOU que MOUla MOUgollón. ¿Purqué? Cuánto hijoputa…

La Debora entró a trabajar en GALIMANY ASSESORS cuando cumplió los dieciocho porque su padre conocía a un empleado de la firma que pudo meter a la nena en el cuarto de las fotocopias cuatro días y sacarla el quinto para hacer recaditos. Que si entregar tal documento a un cliente, que si ir a Hacienda para presentar tal modelo, que si desplazarse al INSS para tramitar alguna baja por enfermedad, que si desplazarse a la Mutua para entregar unos partes que han de sellar…

La Debora es la chica vepor de GALIMANY ASSESORS y desde el lunes pasado la Debora, esa criaja con cara de fulanilla y de haberse zampado en su vida más rabos que bocatas de chopped, es también mi mentora.

Desde el incidente con la prisión la mama me la tiene jurada porque según dice, un tío de 41 años no puede estar viviendo de rentas ajenas como se suponía estaba haciendo yo, con lo que la mama, sangre de mi sangre pese a todo, habló con su gestor para darme una especie de empleo que me llenase algunas horas libres entre semana. Así que desde el lunes que estoy trabajando en la asesoría que lleva las cosas de la mama como ayudante de la Debora que es más puta que las gallinas y que huele que alimenta la muy filla de puta.

La Debora y yo estamos en un habitáculo de cuatro metros cuadrados, nuestro gallinero que digo yo, con dos máquinas de fotocopiar, una cizalla para cortar papel, muchas cajas de papel, una máquina con la que poner canutillos a los dossieres, muchas cajas con sobres, muchas cajas con canutillos de dossieres, un montón de sellos de correos adhesivos, muchas cajas con bolis, lápices, gomas, clips y posits, dos tetas pequeñas pero cabronas que apuntan hacia arriba, una carilla de zorrilla que apunta hacia abajo, un culito de lo más respingón apuntado por mi rabo, muchas cajas con separadores de plástico y un dolor de huevos que me parece a mí se me va a quedar crónico.

La Debora hace fotocopias, monta dossieres con publicidad de GALIMANY ASSESORS para hacer buzoneos, ensobra cartas y trípticos informativos que se envían a los clientes, se preocupa de que las máquinas de fotocopiar tengan siempre papel en sus depósitos y también toma los pedidos de material de oficina para servirlos a la treintena de empleados que tiene GALIMANY ASSESORS. Yo mientras me lo miro todo asintiendo y atendiendo a sus explicaciones que pim que pam mientras de reojo le miro ese culito que me tiene la Debora que la cabrona va tan apretada que a veces me da por pensar que es sordomuda y me pongo burrote cuando me la imagino vestida sólo con la camiseta del 7 merengue que se fue a Alemania para echar el resto montada encima de la XEROX 5000 COLOR y yo que me pongo detrás de la nena para abrirle el culito con dos dedillos mientras le meto el cipote por el agujeraco que queda libre en plan sorpresa y empiezo a cantarle el cant del Barça todo pasado de vueltassssssh lamiéndole la orejilla con el aro dorado que le hace clink clink en la mejilla sonrosaditaaaaargh fotli fotli a dos caras que sean cinco juegos y en color

A la mama no le perdonaré nunca que me haya tangado de esta manera. A mí. A su único hijo. Por un fallo técnico me veo abocado a iniciarme en el mundillo laboral con 41 años, dichosa crisis. Pero la perdono. A la mama la perdonaré siempre porque para eso es la mama, que me dio la vida y bien sabe Dios que algún día es capaz de quitármela porque a la mama no le baila el agua nadie. Además yo sé en el fondo que esto no va a ser para siempre, que esto no es un bolero cony, que se trata de darme una lección, un escarmiento. Y lo acepto. Como buen catalán y como buen culé, lo acepto. El puto seny de los cojones. Aguantaré en GALIMANY ASSESORS lo que tenga que aguantar como si se tratara de una semana santa. Con la Debora de aquí para allá enseñándome cosas mientras mi dolor de huevos va en aumento en un habitáculo de cuatro metros cuadrados que apesta a tóner y a Psicodelic Pacha Women.

Todo sea por la mama.

dilluns, 21 de novembre de 2011

Al fondo a la derecha

Cuando abro los ojos ya sé que la he cagado y no lo digo precisamente porque no lleve los calzoncillos puestos. Lo digo con todo el sentido literal que pueda tener esa forma verbal en pretérito.

Con el cuelgue, seguramente me habré tirado un cuesco durante el transcurso de la noche y se me ha escapado un choricillo de mierda que yace a mi lado, todo brillante, en reposo, sobre la cama deshecha con unas sábanas arrugadas que apestan a Chattel nº 5, perfume comprado en un chino. La caca, muy fina ella, toda quieta y parada como emulando la figura de una santa ensaimada encontrada en el fondo de una cueva. Toda moreneta, la cabrona, pídeme lo que quieras que yo te concedo lo que me apetezca a mí.
 
El olor de la caca se entremezcla con el que surge del interior de un botecito de Poper uno dos tres dilátate otra ves que se quedó abiertamente ladeado sobre la mesita de noche de color rosa que me queda a la derecha.

La derecha…

El billete de cincuenta euros está debajo del envase y parece manchado de algo que bien podría ser criolla, que viene a ser lo que completa la rima aquella de que es la leche seca salida de la punta de mi polla, en lo que ha debido ser una noche de sexo, drogas sintéticas, mal beber, nada de rock and roll y un contrato con un travelo ante el advenimiento de las hordas peperas, cagun cony, que viene la derecha con el Mariano dels collons que es colega del Florentino más merengue que Dios. Que Dios Dios, no me refiero al Dios MESSIas, si no al Dios Dios, al que hizo todo esto y se nos puso a descansar de lo descansado que se quedó.

Relativiza Josep María. Relativiza…

Me digo para mis adentros mientras retengo un pedo más por miedo que por vergüenza, no vaya a ser que si lo suelto se me libere otra vez el esfínter y me ponga a parir otra virgen, esta ya pepera, que ha llegado la derecha al Corte Inglés y a todo el país, mecagoentodoloquesemenea.

Alguien tira de la cadena y la cisterna de agua se vacía haciendo que me reincorpore. Como un Nosferatu con el culo petado y tacat de merda, con los pezones rojos (especialmente el derecho) y la garganta más reseca que el coñete (por ausencia del mismo) de la susobicha que se me aparece apoyándose en el marco de la puerta del lavabo mientras se rasca los peludos cojones, sus tetas de silicona me contemplan con las aureolas ladeadas y en su rostro se dibuja una sonrisa maliciosa que me dice…
 
Al final ha ganado el Rajoy. Mayoría absoluta papito.

Y me lo suelta así. En plan rollo novedoso. Informando. Como si yo hubiese estado viviendo en una isla desierta, que a lo mejor lo he estado. Ajeno por completo al mundo, a la mama, a mi vida. Como si hubiese estado dormido, hibernando… Ha llegado la derecha, algo que ya sospechaba, que se veía venir desde hacía meses; y como el Barça de Pep no pierde ni a las canicas y yo necesitaba una dosis de realismo en mi vida nada mejor que echar cuentas y dejar que la Doris, un travelo colombiano de Sants me la meta por detrás para que la llegada de las hordas peperas sea más llevadera, en lo que parece serán ocho años como mínimo de mesetalismo, madridismo, españolismo y sobretodo contención salarial y de esfínteres.

Me duele el culo, sí, pero más me duele el corazón. Que ha llegado la derecha y se ha traído ropa para varios días la muy filla de puta.

divendres, 3 de juny de 2011

El chavo del 8

Salí de la cárcel tres días antes de ver al Barça pasar por encima del Manchester United en la final de la Champions.

No sé cómo consiguieron dar conmigo, no me lo explico, aunque tenía mi ipod nano de 16 gigas encendido entre las piernas y no les oí llegar. El Jordi y yo siempre nos hemos entendido bien, creo que él no tuvo la culpa. El coche no era mío y desconocía que fuese ilegal la matrícula, pero no hay excusa cuando encuentran más de treinta y una, 3-1, huellas dactilares en el asiento del copiloto y en distintas partes del salpicadero. Yo siempre he pensado que la droga se consume, no se trafica, pero se ríen de uno al decirlo en voz alta en un patio de reclusos. Lo peor de mi estancia en la cárcel fue convivir con la Incomodidad. Me entró al poco rato de saber que mi destino era Ocaña 2, y es que es adentrarme en la provincia de Lleida rumbo sur y comenzar la Incomodidad. La mama dice que ya no tiene hijo pero sigo llamándola cada mañana, sé que algún día me cogerá el teléfono.

El cocido madrileño puede que te haga vomitar el primer día, puede que no consigas degustarlo la vez siguiente, pero si acabas comprobando que será lo único que te lleves a la boca terminarás limpiando el plato. El Leles, el de la 214, cambiaba el arroz con leche por yogures de coco y le gustaba encenderse un ducados negro mientras desplegaba la página principal y última del as, recortándola, y me hacía entrega del resto. Yo, que siempre que el Barça palma en un partido importante me dan por culo, rompí esta dinámica en la final de la Copa rota. Nadie tuvo huevos de venir a tocármelos, no se dijo nada a este respecto. Es más, sembré la envidia del módulo días atrás de estos hechos por mi abono semanal a l´ estadi. Casualidad o no, no había ni un solo culé entre todos ellos, dos chavales der Betis, el mariquita del Hércules, el Bruno siempre del atleti y madridistas por doquier que no se juntaban con vascos, entre los que se encontraba el Leles del Athletic Club, de la 214.

Todo el mundo sabe que todos y cada uno de los goles del Mundial de Sudáfrica se marcaron por jugadores que visten la camiseta del Barça: el 8 y el 6 Iniesta, el 3 y 5 Puyol y distintas maravillas del 7 Villa. Todo el mundo pudo ver cómo el imbécil de Xabi Alonso falló el penalti válido ante paraGuay. Pep Guardiola representa la madurez más brillante que ha visto el mundo del fútbol y Messi se inyectaba en sus piernecitas azulgranas cuando no tenía más que trece años. Todo el mundo no se piensa que porque la mama se quede sola en el despacho de Serra Ferrer tiene que haber algo sucio por medio, al mariquita del Hércules ya le dije una tarde en el patio que no se me acercara por la espalda pero cuando le hablé de Serra Ferrer recuerdo que dijo que parecía un señor muy amable, no todo el mundo piensa como el Jordi. Aunque el Jordi me dice las cosas a la cara me cago en Dios, y él no ha creido nunca en Dios pero desde siempre el Jordi creyó en el Pep. Al Jordi le gusta decir eso de que Guardiola es lo más parecido a Dios, porque ganó seis títulos y al séptimo descansó. Le gusta decirlo y reirse, el Jordi casi siempre se está riendo.

I que per molts anys tinguem la sort que en Pep estigui a can Barça, així la seva trajectòria s'anirà farcint de noves conquestes, nous títols, noves satisfaccions per als culers i els bons afeccionats al futbol.

Con cada récord batido por el equipo el Jordi se ríe, oh sí. Se reía menos cuando le llamé desde la cárcel para decirle que era igual de hijo de puta que el Gerard, el hijo de puta hermano de la Helena. No se reía, no, me juró por su madre siete veces que cuando yo saliera de la 217 íbamos a subir al Tibidabo, porque el Jordi sabe que a mí me gusta mucho el Tibidabo. Y sí, subimos y luego me pareció comprender todo y ese todo cobró su sentido cuando el Jordi se levantó de la butaca segundos antes de que el segundo gol, del 10, entrara en la portería de los cuarenta años de Van der Sar. Me acordé entonces que el Jordi me dijo que me daría un toque al móvil, el toque que después vi con la mirada del mosso observándome con cara de Ronald de Boer, y me acordé de Van Gaal cuando castigó a un Víctor Valdés que se rebelaba no aceptando su destino, me acordé también de los tulipanes en la terraza de la habitación de la mama y también pensé en correrme, en que me iba a correr de un momento a otro en la boca de una furcia tan negra como los brazos de un Abidal que se apoderaba de su banda con el hígado mejor que el mío que llevaba contadas 9 copas y la última que se me cayó al suelo.

Como la mama dice que no tiene hijo, el Jordi me ha acogido en su casa como a un hermano y allí estábamos los dos, en el mismo escenario diecinueve años después, la peña viendo Wembley, viendo cómo el mejor Barça de la historia campaba a sus anchas levantando la cuarta Copa de Europa, como cuarto es el Zamora que gana su portero más internacional y como cuatro o cinco o nueve son los balones de oro que ganará Messi porque no hay arte más supremo que el que se hace con gusto y lo suyo en el fútbol son notas messicales.

He pasado unos meses tocándome mucho las pelotas, sí, me gustaría echarme a la cara al ministro del interior, que no es otro que Rubalcaba, para permitirme decirle qué clase de comentaristas han de retransmitir los partidos que un fútbol del nivel de este Barça requiere. Si los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado fueron capaces de enfarlopar a Diego Armando Maradona, qué cabría esperar que harían conmigo, seguidor acérrimo, he sido preso común. Sí, pero bah, aquí estoy, soy libre de decirle desde aquí mismo a Mourinho cuál es tu cámara.

Vas a morir en el teu puto circ sense malabaristes.

dilluns, 20 de desembre de 2010

dimarts, 30 de novembre de 2010

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